Es recomendable hacer meditación guiada, posterior a una evaluación para determinar el estado mental de la persona y luego en base a las características y necesidades particulares, establecer un plan terapéutico, para que se vaya desarrollando la actitud necesaria, que luego sirva para ir a la práctica del mindfulness y así trabajar en alcanzar la conciencia plena, en función de mejorar la salud, disminuir conflictos por distorsiones cognitivas, estrés, ansiedad y cualquier desequilibrio emocional que pueda estar presentándose.
Sin embargo, es importante destacar que las expectativas específicas sobre la práctica de la meditación, así como los juicios, son conductas que pueden entorpecer el proceso, porque justamente una de las actitudes básicas principales a desarrollar es "evitar los juicios".
En la mayoría de los casos siempre estamos juzgando las distintas circunstancias de la vida, se hacen juicios sobre las personas, las cosas y sobre nosotros mismos.
Cuando estamos meditando se presentan múltiples pensamientos y lo que hacemos es usar ideas preconcebidas acerca de todo, lo que modifica el estado emocional de la persona, por eso es importante empezar a hacerlo de forma diferente.
Ir paso a paso tendrá como consecuencia cambios favorables en la salud mental y física de quien se dedica a su crecimiento personal.
El flujo constante de juzgar y juzgar, hace que estemos siempre aprisionados en un solo punto de vista. Lo que ocurre en la meditación terapéutica, no es que no vamos a juzgar, sino que nos daremos cuenta de ello y con el tiempo podremos ver como espectadores, estos juicios que hacemos dándonos cuenta cómo influyen y podamos incluso tomar la decisión de cambiarlos si es necesario.
Recomendaciones finales:
Si quieres incorporar a tu vida hábitos de higiene mental y práctica mindfulness para mejorar tus desequilibrios emocionales y conseguir una gestión emocional, sin controlar las emociones y reprimirte, se debe buscar ayuda profesional

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