***La responsabilidad es un elemento indispensable que debe estar presente en todos los ámbitos de la vida del ser humano. Inculcar este valor a los hijos es recomendable desde muy pequeños, para que sean adultos satisfechos con lo que hacen.
Yosmar Fernández CNP 19899
@yosmarfvillegas
@centroyf
No es necesario estar como "Tronchatoro" todo el día exigiendo y gritando a los hijos para que hagan cosas mientras estamos expresando nuestra emoción de ira e inconformidad por toda la casa, ya que los momentos más efectivos de la crianza, son los del diálogo y negociación.
Cada palabra tiene un efecto y contribuye a la construcción de un autoconcepto, que luego seguirá fortaleciendo a medida que su conducta se parece más a esa construcción de autoconcepto creado. Cuando hay gritos e insultos su modelación termina basada en ellos, por lo cual se espera que su conducta sea disruptiva.
Por esta razón, la recomendación es no insultar los hijos, sino guiarlos al cumplimiento de normas establecidas dentro del hogar, con palabras armónicas y afectivas, además de negociar sus puntos de vista. Nunca es muy temprano para empezar a tener responsabilidades y aprender a cumplirlas.
Para la edad de 2 años y medio a 4 años de edad, ya pueden hacer cosas que les pueden resultar además de todo, divertidas, tales como pasear a su mascota, cambiar el agua o servir su comida, regar las plantas, quitarse la ropa, guardar sus juguetes, sus zapatos, tender la cama con ayuda del adulto, enjabonarse. Además de inculcar responsabilidad, estará propiciando el aprendizaje de su autonomía e independencia.
A esta edad, todas las actividades propuestas deben ser en compañía del adulto, con la orientación de éste, hasta tanto puedan seguir adelante por sí solos. Recuerde que no es prudente imponer responsabilidades, hay que consultar el punto de vista de sus hijos para que estos se hagan partícipes y se sientan cómodos con ellas.
No es necesario estar como "Tronchatoro" todo el día exigiendo y gritando a los hijos para que hagan cosas mientras estamos expresando nuestra emoción de ira e inconformidad por toda la casa, ya que los momentos más efectivos de la crianza, son los del diálogo y negociación.
Cada palabra tiene un efecto y contribuye a la construcción de un autoconcepto, que luego seguirá fortaleciendo a medida que su conducta se parece más a esa construcción de autoconcepto creado. Cuando hay gritos e insultos su modelación termina basada en ellos, por lo cual se espera que su conducta sea disruptiva.
Por esta razón, la recomendación es no insultar los hijos, sino guiarlos al cumplimiento de normas establecidas dentro del hogar, con palabras armónicas y afectivas, además de negociar sus puntos de vista. Nunca es muy temprano para empezar a tener responsabilidades y aprender a cumplirlas.
Para la edad de 2 años y medio a 4 años de edad, ya pueden hacer cosas que les pueden resultar además de todo, divertidas, tales como pasear a su mascota, cambiar el agua o servir su comida, regar las plantas, quitarse la ropa, guardar sus juguetes, sus zapatos, tender la cama con ayuda del adulto, enjabonarse. Además de inculcar responsabilidad, estará propiciando el aprendizaje de su autonomía e independencia.
A esta edad, todas las actividades propuestas deben ser en compañía del adulto, con la orientación de éste, hasta tanto puedan seguir adelante por sí solos. Recuerde que no es prudente imponer responsabilidades, hay que consultar el punto de vista de sus hijos para que estos se hagan partícipes y se sientan cómodos con ellas.
Las normas en casa, los límites y las tareas paulatinas, acordes a su edad ayudarán a construir la responsabilidad fortalecida que necesitan para toda su vida. A veces son los padres los negados a darles responsabilidades a los hijos, lo que podría responder a un estilo parental de sobreprotección, o permisividad, estilos de crianza que pueden empobrecer la personalidad de su hijo por lo cual se invita a buscar ayuda para modificarlo.

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