Algunos alimentos pueden intensificar e inclusive generar síntomas de tipo psicológico propios de trastornos, tomando en cuenta las teorías de la neuropsicología.
Yosmar Fernández IG @yosmarfvillegas
Para comprender un poco más es necesario decir que la dopamina es una sustancia química que funciona como neurotransmisor y se encuentra en nuestro cerebro, ésta tiene la función de generar euforia, felicidad, motivación, atención, concentración, placer y ayuda a regular las emociones.
Cuando los niveles de dopamina son escasos, su funcionamiento se ve alterado, generando ciertas dificultades en esa regulación emocional, lo que manipula el comportamiento, además afecta cosas tan vitales como el movimiento, la atención y el sueño. Los alimentos son potenciadores de ésta y otras sustancias en nuestro organismo, en algunos casos, al desconocer cómo es que funcionamos, consumimos alimentos que generan consecuencias emocionales, en muchos casos los consumimos en forma excesiva afectando nuestro funcionamiento y estado de ánimo.
Normalmente las personas que presentan déficits prolongados de dopamina suelen presentar falta de interés por la vida, sueño irregular, cambios de humor constantes, fatiga, mala memoria comportamientos autodestructivos, adicción a la cafeína, sentimientos de culpa. Esto al extremo puede generar una disminución degenerativa de las habilidades motoras provocando Parkinson.
Un ejemplo de la influencia de los alimentos en nuestro cerebro, es el azúcar o el alcohol que altera nuestra química cerebral, ya que influyen directamente en nuestros niveles de dopamina, disminuyéndola y generando al mismo tiempo, mayores deseos de seguir consumiendo estos productos.
La serotonina es otro neurotransmisor que se encuentra en nuestro cerebro y se sintetiza a través del triptófano hallado en los alimentos. Tener niveles bajos de serotonina está asociado al desarrollo de ansiedad, depresión, angustia y tristeza. Por lo tanto, alimentos ricos en triptófano, actúan como antidepresivos naturales.
Aumentar la serotonina a niveles adecuados puede aumentar nuestra sensación de bienestar, promover una mayor relajación, mayor autoestima y concentración. También ayuda a mantener equilibrados los niveles de dopamina y noradrenalina, esta última con un efecto en el estado motivacional y energético, también contribuye a disminuir los comportamientos obsesivos.
Es importante destacar que el exceso de serotonina también puede resultar contraproducente, por lo que es importante desarrollar un sentido de equilibrio o dejarse guiar por un experto. Esto se debe complementar con la práctica de deporte, yoga y meditación. En “Mi Gimnasio Psicológico podrás acceder a clases de bailoterapia, yoga y formación mindfulness guiada en forma terapéutica.
Los alimentos que más pueden aportar triptófano son los huevos, lácteos (queso curado y mantequilla), los frutos secos (nueces) y en especial carnes de pollo y de pavo. Para sintetizar el triptófano de estos alimentos se necesita consumir ácidos grasos como el omega 3, magnesio y zinc. Los plátanos, nueces y verduras, también contribuyen de manera importante a aumentar la serotonina.
Basada en la investigación y escritos realizados por el psicólogo y nutricionista Rubén González, quien además tiene vasta experiencia en el tema, haré referencia a algunos alimentos en particular y cuál es la influencia y consecuencia psicológica.
Este es el factor número uno que destroza nuestro ecosistema natural intestinal. Cuando se hace referencia al azúcar simple es la que se incorpora en postres y comidas procesadas industrializadas, las carnes procesadas con químicos, los refrescos con gas y todos los carbohidratos refinados.
Es importante referir igualmente que el azúcar refinado es adictivo, el chocolate en polvo azucarado, las cremas de chocolate azucaradas. Mientras más comas de este azúcar, más vas a desear, provocando alergias cerebrales. El páncreas se encarga de mantener los niveles de azúcar, sin embargo cuando se consumen este tipo de alimentos, se provoca una radical subida de azúcar.
Esto hace que el páncreas intente por todos los medios posibles compensar esta crecida de insulina y si la persona lleva tiempo consumiendo altos niveles de azúcar, es posible que este proceso de desequilibrio/equilibrio haya roto la armonía del organismo, lo que seguramente puede afectar los neurotransmisores encargados del control del sueño, estado de ánimo, motivación por las cosas e incluso por el aprendizaje.
Al generar una inhibición en nuestros mecanismos neurotransmisores, se puede generar un descontrol en la conducta o conductas desintegradas. Esto ocurre igualmente con la a sacarina u otros como el aspartame o el metanol, además generan mayor apetito lo que hace que la persona consuma más alimentos de los que necesita.
Debido a que el azúcar en sangre se eleva rápidamente, puede desequilibrar más nuestro sistema nervioso conduciéndonos a cambios de humor e inestabilidad emocional. Desintoxicar el organismo y ver cambios notables, va a llevar tiempo y esfuerzos por disminuir su consumo e incluso eliminarlo.
Imagen cortesía de El Paladar
Embutidos de carne animal:
Chorizo, jamón cortado en rodajas, salchichas, son productos que tienen muchas sustancias preservantes, muchos elaborados con animales que han sido tratados con hormonas de crecimiento y antibióticos e inclusive en condiciones tales, que pueden transmitir enfermedades, uno de sus ingredientes es nitrito de sodio, lo que le da un color apetecible al alimento y a que se conserve durante mucho tiempo. El nitrito de sodio es un gran aliado para formar cáncer en nuestro organismo, sobretodo cáncer de páncreas, de colon y de estómago.
Imagen cortesía de Asunción Klinika
Margarina:
La contienen una gran cantidad de grasas trans. Estas se forman al hidrogenar la manteca vegetal y las pastas para untar. Hidrogenando el aceite vegetal líquido, se consigue una masa sólida. Gracias a este proceso es muy probable que se puedan iniciar las enfermedades cardíacas, desequilibrios hormonales importantes y cáncer. Además, se utilizan conservadores de dudosa procedencia, junto a los procesos químicos a los que se somete que son potencialmente tóxicos para nuestro organismo y por lo tanto, para nuestra mente.
Imagen cortesía de Guía metabólica
Aceites:
Todo tipo de aceite que no sea virgen y obtenido con extracción en frío son muy peligrosos si se usan para cocinar. Esto ocurre porque cuando son sometidos a temperaturas muy altas, distorsionan de manera increíble la relación de grasas omega 6 y omega 3. Se producen cambios químicos peligrosos para nuestro organismo. Al calentar estos aceites contribuimos a la aparición del colesterol malo. Estos aceites consumidos durante años pueden conducir a enfermedades del corazón o al cáncer de mama. Algunos de ellos, incluso producen gases cancerígenos al calentarse. Se recomienda sustituirlos por aceite de coco virgen (extraído en frío) o aceite de oliva virgen extra.
Imagen cortesía del confidencial
Alimentos procesados, gluten y harinas de trigo:
Estos alimentos envasados o productos procesados que se encuentran congelados en los supermercados como pueden ser las pizzas, comida china, lasañas, canelones, galletas, snacks y papas fritas congeladas, entre otras muchas, están detrás de una gran parte de los trastornos mentales actuales.
La mayoría de estas apetecibles, accesibles y rápidas comidas contienen glutamato monosódico, un aditivo que es adictivo y es causa directa de la obesidad, la diabetes, autismo y trastorno de déficit de atención e hiperactividad. La mayoría de restaurantes chinos suelen utilizar este componente en sus comidas para mejorar su sabor e inclusive es camuflageado en la descripción de los ingredientes. Puede aparecer como levadura autolizada, extracto de levadura, maltodextrina, proteína hidrolizada, caseinato de sodio y glutamato mono-potasio.
El glutamato aumenta la concentración de ácido glutámico en nuestro cuerpo, afectando a muchos de nuestros órganos. Participa activamente en la aparición de migrañas, altera el proceso entre el hígado y la vesícula biliar para digerir las grasas. Esto puede producir a la larga el síndrome de intestino irritable. También puede producir diarrea y dolores en la zona de la vesícula.
Se sabe que las mujeres que consumen este químico durante el embarazo pueden causar daños cerebrales irreversibles en los bebés. Pueden afectar a los procesos químicos naturales que se producen en el útero.
El doctor en neurología David Perlmutter, autor del bestseller Cerebro de Pan (Brain Grain) ha investigado y constatado que el consumo de granos con el que se suele crear el pan, la pasta y otros productos con gluten, está relacionado con una gran variedad de enfermedades neurológicas como la demencia senil, la depresión, la ansiedad, la epilepsia, los déficit de atención y el alzheimer.
Esto se debe a que la mayoría de estos granos tienen un pico glucémico muy alto. Después de una hora y media de haberlos consumido, hacen aumentar los niveles de azúcar en sangre, lo que lo convierte en algo nocivo para el cerebro.
Imagen cortesía del poder del consumidor
Café:
La cafeína es una sustancia psicoactiva y estimulante, actúa alterando la concentración de norepinefrina de nuestro cerebro por lo que aumenta su liberación y propicia una aceleración cardiaca, aumento de la tensión arterial, y un estado de exaltación que desencadena los mecanismos de defensa o huida.
Es importante recalcar que para personas que sean propensas a padecer ansiedad, el café hace que esto se multiplique por cuatro. Es decir, estas personas tienen una alta sensibilidad a la cafeína. A largo plazo termina reduciendo más de lo que lo estaban nuestros niveles dopaminérgicos y, en consecuencia, produciendo más apatía y tristeza. Estos síntomas se suelen solucionar con otra taza de café y volviendo a bajar nuestros niveles. Esta es una alternativa. La otra es dejar de tomarlo.
Imagen cortesía de El correo
El alcohol:
Es el inmunosupresor más fuerte que existe. Esto significa que provoca grandes inhibiciones por parte de nuestro sistema inmune. Debido a una serie de acciones en nuestras células dendríticas, disminuye nuestros niveles de serotonina haciendo que disminuya el funcionamiento del sistema inmune y del sistema neurológico.
Es importante darle prioridad a los vegetales, de todos los colores, a diario y en la medida de lo posible crudos, también se deben incluir más legumbres o almidones como el arroz y la patata cuando consumas proteínas de origen animal.
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